Sebastián Vignolo abrió su programa diciendo que "cuando alguien no te quiere, no hace falta que te lo diga. Porque eso se percibe."

Lo utilizó para graficar la actual relación entre el 10 de Boca, Carlos Tevez y Gustavo Alfaro, el entrenador que llegó al club afirmando que el apacheera su líder.

Fue mucho más allá y se atrevió a vaticinar un desenlace que sin dudas amargará a muchos hinchas del Xeneize.

 

 

Ultimamente se ha visto al "jugador del pueblo" demostrando malestar desde su expresión adusta.  Quizás el momento más emblemático fue en el partido frente a River.

Su disconformismo y enojo fue indisimulable. Aunque ya le avisó a muchos en la intimidad: si no da mayores muestras de aquellas malas sensaciones es porque entiende, más que nadie, que el Mundo Boca ya está inmerso en un mes lleno de nervios, ansiedad y tensión como para revolucionarlo aún más en la previa a la serie copera ante River. También le molestó la forma en la que se enteró en aquella ocasión de la decisión del DT: no hubo una charla íntima entre los dos protagonistas y recién supo de su lugar reservado en el banco de suplentes durante la charla técnica que se llevó a cabo en el vestuario del Monumental.

Frente a Estudiantes, Tevez volvió a estar en el banco y su fastidio crece.

Respecto a esta situación Alfaro manifestó "Entiendo las trayectorias, las jerarquías y los liderazgos pero esto es un equipo. Y Carlos porque no haya sido titular ante River y Estudiantes ha dejado de ser nuestro líder. Los jugadores tiene que estar preparados para dar una mano al equipo en el momento en el que el técnico lo decida. Y los entrenadores tenemos que hacer lo que estamos convencidos de hacer. Si no perdemos dos veces: porque perdimos y porque no hicimos lo que entendíamos que teníamos que hacer".

El Apache soportó durante todo el primer semestre, siempre se mostró comprometido con el ciclo y arrancó el actual semestre con un muy buen nivel en los partidos del torneo local. Además, aguantó sin chistar estar detrás de Mauro Zárate en la consideración de Alfaro, soportó casi no tener minutos en la Libertadores y aguantó no haber sido el primer cambio en la altura de Quito. Apenas reclamó durante la pretemporada la posibilidad de jugar juntos. Pero el 10 sí esperaba ocupar el lugar de Zárate en esta serie de dos partidos, ante Liga en la Bombonera y también frente a River en el Monumental. Principalmente frente al ‘Millonario’ en el Monumental. Y no se la aguantó más, según una nota publicada este mismo lunes en el diario deportivo Olé.

Tevez no está de acuerdo con haber quedado afuera para que juegue Jan Hurtado ni tampoco comparte la decisión de haber salido a hacer un planteo tan conservador en el superclásico. Él quería jugar a toda costa de entrada ante River. Porque no había sido titular en las finales. Porque en ese estadio tuvo sus mejores partidos, tanto en el 2004 como en el 2016. Lo que siente frente a estos encuentros se vio claramente tras haber jugado contra Liga, cuando dijo que le gustan esos partidos y que estaba contento porque ya se venía..., reveló la nota publicada por el diario Olé.

El jugador tampoco soportó la decisión del técnico de mandarlo al banco, ni los argumentos del entrenador tras el encuentro: “uno lee un partido y tiene que tomar decisiones”. Pero para Carlos Tevez fue una especie de traición, ya que aceptó con tranquilidad ser el suplente de Zárate. Ahora, con el ex Vélez lesionado, era lógico pensar que Tevez iba a jugar ante River. Y se agrega un dato más: el Apache venía jugando bien, en varios partidos fue la figura del Xeneize. Sin embargo el partido lo tuvo que ver de afuera en gran parte del mismo, según lo publicado por Crónica.

Alfaro va caminando por una delgada línea. Genera, internamente, tanto amores como odios. Por un lado están los que quieren un juego más vistoso, más ofensivo. Por otro lado, están los que bancan a Nicolás Burdisso quien quiso este tipo de entrenador, para este momento particular de Boca, según Crónica.

“Cómo va a mandar al plantel a Ezeiza, lo aleja del a gente”, declaró una voz calificada del club. Que también se quejó (previo al partido con River), por la presencia de “dos pibitos”, como Hurtado y Franco Soldano, en el equipo titular para enfrentar al Millonario.  Hay varios directivos que se quejan de lo que da el equipo en cada partido, mientras otros apuntan a que no fue bueno el mercado de pases.

A pesar de todas estas rotundas críticas, hoy, la cuenta de Alfaro sigue siendo positiva: acumula partidos ganados, vallas invictas, es semifinalista de la Libertadores y tiene, además, el convencimiento de lo que hace. Y en ese marco, Tevez no encuentra todo el apoyo para torcerle el brazo al entrenador.