Yiya Murano, también reconocida como la envenenadora de Monserrat, fue condenada por asesinar al menos a  tres amigas, luego de estafarlas. 

Su hijo, Martín Murano, escribió un libro, en 1994, titulado "Mi madre, Yiya Murano, donde además de narrar la difícil relación que tuvo con ella, reveló que intentó asesinarlo de la misma y con el mismo modus operandi que a las demás mujeres a través de tortas, masitas y té los cuales envenenaba. 

"Es una historia que se renueva, se repite, siempre surgen nuevas cosas. Hace bastante tiempo le vendí los derechos exclusivos para miniserie o película a un consorcio encabezado por Laura Parra. Hasta ahora solamente tuve una videollamada con Enrique Torres, que está en Los Ángeles. Voy a escribir anécdotas que nadie sabe, y él hará el guion", comentó Martín en Informados de todo.

La vida de Yiya fue llevada a la pantalla chica, de la mano de Nacha Guevara, en Mujeres Asesinas, en 2006 y ahora se está barajando el nombre de Andrea del Boca para interpretarla. 

En la entrevista realizada por Guillermo Andino, Martín Murano, habló de la dura relación que mantenía con su madre, entre otras cosas dijo:

"No fue una relación normal. A mí me trajo problemas ser el hijo de Yiya Murano. Tuve varios intentos de suicidio por el bullying que me hacían por ser 'hijo de'. No sé si murió en 2014 o 2016 porque yo nunca más tuve trato con ella. Estaba en un geriátrico. Me enteré de su muerte por un programa de tele", advirtió.

Y agregó información acerca de cómo procedía su madre para estafar y asesinar a estas mujeres. Recordemos que Yiya, cumplió una condena de 16 años en prisión y jamás se adjudicó los crímenes. 

 "Estas señoras eran amigas de Yiya. Les vendía como negocio una mesa de dinero que nunca existió. Primero les devolvía las ganancias con intereses importantes y después en los próximos pagos fallecían".

Luego les respondió a aquellos que le critican el hacer un negocio con la vida de su madre y a ellos les respondió: "Yo fui casi una víctima más. Me quiso matar con una torta que estaba sobre la mesa. Supuestamente la había comprado en una panadería para llevar a la casa de alguien y, en vez de guardarla en la heladera, la desarmó y la dejó sobre la mesa para que yo la coma. Yo tenía 10 años. Corté un trozo de la torta, ella vio todo el proceso. Cuando me lo fui a llevar a la boca me lo sacó, lo juntó con la mano y lo tiró por el incinerador. No se animó a hacerlo", remató para finalizar la charla. 

Fuente: Filonews